3 mar 2009

7 puntos sobre la globalización... Leonardo Girondella Mora


7 puntos sobre la globalización. Parte lógica de la libertad...


Un punto interesante presente este autor, donde nos comenta los enfoques y situaciones que nos sucede con este fenómeno que no es nuevo.

...

No creo equivocarme al establecer a la globalización como un hecho que produce un fuerte nivel de controversia es el villano favorito de muchos. La globalización es tachada de generadora de pobreza, de pérdida de empleos y de una larga invocación de calificativos.


Tantas son las quejas, tan abundantes los insultos. que merece verse este fenómeno sin ellos y ser capaz de entenderlo desapasionadamente.


Lo primero que llama la atención es que la globalización no es nueva. Son siglos de globalización los que tenemos. El más obvio de los ejemplos es Marco Polo (1254-1324) y sus famosos viajes —pero es sólo uno de famosos movidos por la idea de ir más allá de sus tierras y dentro de los que debe mencionarse a Enrique el Navegante (1394-1460). No parece que el género humano sea uno satisfecho con quedarse quieto en un lugar.


Si a esto añadimos nuestra tendencia a comerciar e intercambiar bienes (Smith, 1993), la globalización resulta el estado natural de los humanos, desarrollando contactos en todas partes del planeta, así sea para comercializar un litro de aceite de oliva o una botella de tequila. Es fácil ver en la historia una tendencia clara a la internacionalización, mucho antes de que la idea de nación surgiera. De la civilización olmeca, por ejemplo, se ha escrito (Bernal et al., 2000) que “Parece como si el comercio olmeca importara productos naturales que elaboraba localmente

para exportarlos ya manufacturados. Sería lo que ocurre con las grandes piedras o con el jade,

que no se hallaban en la región.”


Por demás interesante es un testimonio de 1340 aproximadamente. Francesco Balducci Pegolotti, agente de una familia banquera de Florencia, aconsejaba a los mercaderes “no olvidar que si se trata a los oficiales de las aduanas con respeto y se les hace un obsequio en bienes o dinero... ellos se comportarán con gran civilidad, y siempre estarán listos parar valorar los bienes por debajo de su valor real”. El dato (Boorstin, 1983) es prueba de la tendencia natural y de cómo se han solucionado durante siglos los obstáculos que ellas enfrenta.


Éste es mi primer punto en pro de la globalización: ella es parte de una tendencia humana natural movida por las ansias de conocimiento y de comercio. Lo opuesto, una persona encerrada en su lugar, sin movilidad, ni curiosidad es contraria a esa esencia humana. Si no es posible aislar a todas las personas unas de otras para que vivan al estilo de un ermitaño, resultaría igualmente reprobable forzar a los habitantes de una nación a no conocer a los

habitantes del resto de los países.


Globalización es una palabra nueva para describir una antiquísima costumbre humana: ir más allá de sus fronteras y beneficiarse con intercambios mutuos. Pero en esas salidas al exterior hubo un elemento adicional, natural en sus tiempos y reprobado en los actuales iban esas salidas acompañadas de deseos de conquista y dominio sobre otros: ya no había en ellas la sencilla motivación de intercambiar una cosa por otra, había que tomar por la fuerza y ganar

gloria y riqueza para Roma, para España, para Inglaterra. Eso lo conocemos como imperialismo y no es propiamente una cualidad de los pueblos, sino de los gobernantes.


Por tanto, en este segundo punto quiero enfatizar la singularidad de esos dos conceptos,globalización e imperialismo. No son iguales y no deben ser confundidos, porque al hacerlo los juicios se oscurecerían. Sigo las breves definiciones de una obra (Heywood, 2003):


Imperialismo es la “extensión del control de un país por parte de otro, ya sea por medio de control político abierto o por medio de dominación económica”. Del imperialismo ortodoxo, militar y político, el autor incluye eso de dominación económica que es vago y resbaladizo.

Globalización es “una compleja red de interconexiones por la que la vida es alterada por decisiones y eventos que suceden a distancia; la globalización refleja la creciente permeabilidad de la nación-estado”. Curiosa actitud de quien piensa que la vida puede dejar de ser alterada por sucesos externos y que refleja a lo que después me referiré, el miedo.


Sobre esta base es posible intuir diferencias. El imperialismo lo aplican los gobiernos, y la globalización, los ciudadanos —por eso es que el imperialismo usa la fuerza que no es una opción ciudadana. El imperialismo persigue el dominio de otros, la globalización no. El imperialismo coloca a una nación bajo el dominio de otra, la globalización hace interdependientes a las personas de muchas naciones. La parte que sin duda preocupa es la de la “dominación económica” de un país sobre otro.


Es posible aislar al imperialismo de la globalización porque el primero es obra de un gobierno que usa la fuerza sobre otras naciones con el objetivo de dominarlas políticamente. La globalización no es obra de gobiernos, ni usa fuerza, ni pretende dominio político. Pero, sin duda hace surgir temores de dominación por su posible control económico —lo que sea que ello signifique en la práctica.


Pero los temores son reales y hacen que la globalización, en la mente de algunas personas, sea vista como un imperialismo envuelto en diferente ropa. Para estas personas, las empresas extranjeras son nuevos ejércitos de invasión que buscan empobrecer a las naciones para su beneficio. Contra una visión de ese tipo, no creo poder argumentar nada convincente para esas personas y dejo el tema para seguir.


La globalización, por cierto, va más allá de esa definición y está caracterizada por ser un libre tránsito de personas y bienes sin interferencia gubernamental, dentro y entre las naciones es poder ir de un lugar a otro sin trabas gubernamentales, sea mi persona o mis bienes. La globalización es un concepto personal, de libertad individual, que permite comprar y vender donde se desee.


Es el tercer punto que quiero señalar. La globalización se da entre personas, no entre gobiernos.


Es el italiano que compra al peruano; el ruso que vende al canadiense. Los gobiernos no realizan eso, lo hacen las personas y la globalización se puede tener cuando los gobiernos se retiran a sus funciones esenciales, dejando de estorbar a las personas en sus tratos. Globalizar es potenciar la capacidad personal del individuo para comprar y vender lo que desee a quien lo desee.


Si en Buenos Aires pueden comprarse vinos de Mendoza; si en Mérida puede comprarse cerveza de Monterrey, esa misma libertad se tiene para que el de Buenos Aires tenga cerveza de Monterrey y el de Mérida tenga vinos de Mendoza. Lo que ha impedido esto es la intervención estatal, que le ha prohibido al mexicano hasta hace poco, por ejemplo, comer salmón chileno.


Cuando la autoridad se retira, la globalización comienza, abriendo la libertad humana. La globalización es una parte de la libertad humana.


Y esto me lleva al cuarto punto. Muchos gobiernos son opositores a la globalización, sea por razones ideológicas, por ansia de poder, por desconocimiento, o porque son presionados por otro opositor del comercio libre. Ese otro enemigo es el empresario cuyos beneficios vienen del dominio del mercado interno —pocas cosas causan tanto miedo al productor doméstico como el retiro de la protección que recibe de fronteras cerradas. Hará el todo lo posible por evitar la competencia del exterior y presionará al gobierno con mil y un argumentos que mantengan su posición de preeminencia artificial. Los agricultores que reciben subsidios son un ejemplo tradicional de esto.


Los empresarios favorecidos así y muchos sindicatos usan un argumento de tanta popularidad que lo considero en sí mismo un enemigo, al que he visto usar por gente que en otras circunstancias es razonable y pensante. Es el argumento que señala que cuando las fronteras se abren, se pierden empleos nacionales. Pocos entienden que es un argumento lagrimal que defiende a monopolios locales que los lastiman y que no tiene justificación. La historia tiene dos lados:

• El lado que se ve es el de las empresas que cierran debido a un incremento de la competencia del exterior que ofrece mejores productos a precios más bajos. Si la situación fuera la contraria, la empresa nacional no cerraría. Suele decirse que si se abren las fronteras, todos perderían sus empleos —lo que significa reconocer que las empresas locales sirven mal al consumidor.

• El lado que no se ve es que la apertura de fronteras también crea empleos. El Toyota importado de Canadá necesita agencias de ventas y talleres de reparación. La cerveza holandesa requiere oficinas, transportación, distribución. La empresa local que es comprada por inversionistas extranjeros significa que dinero de fuera ha liberado dinero nacional para dedicarlo a otras cosas. Las empresas locales que antes tenían su mercado limitado al

consumidor doméstico, tienen ahora a otros países como mercados potenciales.


Así llego al quinto punto: desembarazarse del cierre de fronteras no es simple. Tendrá un costo, como una especie de medicina nada agradable que sí puede significar la pérdida de empleos en algunas fábricas, aunque el efecto en el empleo total sea positivo. Igualmente se darán diferencias entre regiones del país, unas más favorecidas que otras en el desarrollo producido por la apertura —la pobreza de quienes no se han beneficiado será usada como ilustración de lo malo de la globalización, olvidando ver el lado de quienes han sido beneficiados.


Pero el beneficio es general. Basta imaginar la situación por la que una apertura de fronteras reduce los precios de algunos bienes, como quizá los autos y los alimentos. Esa reducción de precios significa realmente una elevación del ingreso de las personas, lo que les lleva a elevar su estándar de vida. Este efecto en los consumidores, que son todos los habitantes de un país, es rara vez mencionado.


El sexto punto es el del miedo, miedo a lo incierto y desconocido. Quienes sospechan que su situación puede cambiar desfavorablemente, van a querer mantener las cosas como están es el preferir a lo malo conocido por parte de una variedad de personas de todos tipos, de derecha y de izquierda, que pedirán mantener las barreras al comercio y seguir dentro de lo que conocen (Postrel, 1998).


Es una actitud comprensible en algunos, pero injustificable en otros. Los cambios no son sencillos de aceptar y los privilegios, aún menos de perder. Y la perspectiva de enfrentar a empresas del exterior puede ser traumática para muchos que temen estar por debajo de los estándares mundiales. Muchos de ellos “venden” a los demás las ideas de “renunciar a la soberanía” y “rematar a la patria” —frases que tienen pegue entre quienes suelen ser propensos

a ser alimentados por sentimientos patrióticos que hacen equivaler a la soberanía con la propiedad estatal de empresas.


Finalmente llego al séptimo punto. No es un asunto económico, sino filosófico, concerniente a la naturaleza humana naturalmente inclinada hacia la libertad. Tomo el mejor ejemplo que conozco (Termes, 2001), del que cito lo siguiente. “Siempre he dicho que si un sistema económico proporcionara mejores resultados económicos a cambio de conculcar la libertad, habría que renunciar al mayor bienestar para salvar la libertad... es necesario defender la

libertad aunque de ella nacieran perjuicios en vez de beneficios. Lo que sucede es que se trata de un conflicto hipotético ya que... la eficacia económica está históricamente ligada a los sistemas basados en la libertad... Es preferible que haya libertad aunque la gente se porte mal, que tratar de implantar la ética a costa de la libertad...”

...


Fredy Kofman


"El Dr. Fredy Kofman obtuvo su Licenciatura en Economía en la Universidad de Buenos Aires (1984), y su PhD en Economía en la Universidad de California, Berkeley (1990). Es fundador y presidente de Leading Learning Communities Inc. (Liderazgo de comunidades de aprendizaje), consultora internacional en temas de efectividad organizacional y maestría personal.



En 1984 y 1985 fue profesor de Crecimiento Económico en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Desde 1990 hasta 1995 fue profesor de Sistemas de Información Contable y Control de Gestión en la Escuela de Negocios Sloan del MIT e Investigador Senior del Organizational Learning Center del MIT dirigido por el Dr. Peter Senge. El Dr. Kofman y el Dr. Senge han conducido juntos decenas de seminarios en los Estados Unidos, Venezuela, Perú, Chile y Argentina.



Desde 1996 el Dr. Kofman se dedica a la formación de ejecutivos y al desarrollo de la conciencia en los negocios -y en la vida- a través de Leading Learning Communities. Su actividad académica se concentra en el Integral Institute (I-I), fundado por el filósofo norteamericano Ken Wilber. El Dr. Kofman y Ken Wilber (y otros cuatro ejecutivos) están elaborando un modelo de liderazgo integral basado en el desarrollo cognitivo, emocional y espiritual de la persona.



El Dr. Kofman ha sido reconocido como Instructor Sobresaliente por la Universidad de California en 1988, Profesor Sobresaliente del MIT en 1992 y Profesor del Año de la Escuela de Negocios Sloan en 1993. En 1990, su tesis "Teoría de contratos óptimos bajo riesgo de colusión", obtuvo el premio internacional de la Review of Economic Studies como uno de los nuevos desarrollos más significativos en el campo de la teoría económica.



Su ensayo "Communities of Commiment", en co-autoría con Peter Senge, ha sido publicado en más de 10 revistas especializadas y libros en los Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Otras de sus obras han sido publicadas en La quinta disciplina en la práctica, en periódicos científicos como Management Science, The Journal of Industrial Economics, The Journal of Public Economics y The Systems Thinker. Su trabajo de explicación y extensión del modelo wilberiano ha sido publicado electrónicamente en www.worldofkenwilber.com



El Dr. Kofman ha desarrollado programas sobre liderazgo, aprendizaje en equipo, maestría personal y efectividad organizacional para más de cinco mil managers de compañías como General Motors, Chrysler, Ford, EDS, Detroit Edison, Shell, Intel, Hewlett.Packcard y Phillips en los Estados Unidos y en Europa. En América Latina sus ideas han sido llevadas a cabo en empresas como Grupo Clarín, EDS, Citibank, Microsoft, Grupo Techint, Sociedad Comercial del Plata, Telecom Argentina, Molínos Río de la Plata, Banco Río, La Nación, Ferrum, FV, Miniphone, Banco Boston, Banco Francés, Gancia, Pluspetrol, American Express y Grupo HSBC.



Más allá del ámbito empresario, el Dr. Kofman ha creado un programa de crecimiento personal y comunicación efectiva para individuos, familias y pequeñas organizaciones. Basado en los contenidos de Metamanagement, "Vida, Libertad y Conciencia" apunta al desarrollo de una conciencia libertaria en el ámbito personal, interpersonal, social y espiritual.



Fredy Kofman es argentino y vive en Boulder, Colorado, EE.UU., con su esposa Katherine Fellows-Kofman y sus seis hijos: Janette, Sophie, Rebecca, Tomás, Paloma y Michelle. Cuando no está haciendo consultoría o escribiendo, suele encontrárselo en retiros de meditación, corriendo maratones o escalando y esquiando en las montañas."

Información extraída del libro "METAMANAGEMENT, La Nueva Conciencia De Los Negocios., Tomo 1, Principios. Cómo hacer de su vida profesional una obra de arte." Página 363. Editora Granica S.A., Buenos Aires, Argentina 2003.

Enemigos del aprendizaje...

1. La ceguera (acerca del propia incompetencia).

Es imposible iniciar el camino del conocimiento son conciencia del no-saber. El ciego no sabe que no sabe y, por lo tanto, se halla atrapado en la ilusión de que no tiene nada que aprender.


2. El miedo (a declarar ignorancia). La autoestima del sabelotodo es extremadamente frágil. La revelación de áreas de ignorancia e incompetencia puede quebrar su imagen. Por eso, prefiere sufrir (y causar sufrimiento), antes que admitir la necesidad de aprender.


3. La vergüenza (de mostrar incompetencia). El miedo al ridículo siempre asecha al aprendiz. Al intentar nuevos comportamientos, sus acciones serán incómodas, torpes y hasta cómicas. Si no es capaz de soportar la demostración constante de su incompetencia, abandonará humillado el camino del conocimiento.


4. La tentación (de considerarse una víctima). Es mucho más fácil atribuir los dificultades a factores externos. Al poner “afuera” la causa de los problemas, el afectado se siente libre de la responsabilidad de aprender.


5. El orgullo (que impide pedir ayuda e instrucción). Pedir ayuda implica reconocer una necesidad. Dar permiso para recibir instrucción implica ceder autonomía. Quienes basan su orgullo personal en la ilusión de la omnipotencia e independencia quedan atrapados por este“enemigo”.


6. La arrogancia (de creer, o pretende, que uno “ya sabe”). Es una forma de cretinismo. Ya sabemos que “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Sin humildad, es imposible reconocer las oportunidades de mejora, ya que la arrogancia se basa en la creencia de que no se necesita mejorar. Como reza un refrán de los indios navajos, “Es imposible despertar a un hombre que finge estar dormido”.


7. La pereza (para practicar con diligencia). Aprender es una tarea exigente. Incorporar nuevas habilidades requiere de prácticas esmeradas. Los perezosos escapan de este esfuerzo.Prefieren mantener su comodidad incompetente.


8. La impaciencia (por acceder a la gratificación inmediata) y el aburrimiento. Sin una motivación de largo plazo, es imposible invertir el esfuerzo necesario para adquirir conocimiento. La necesidad de gratificaciones permanentes produce grandes frustraciones en el aprendiz y lo a lienta a abandonar su camino. Aquellos que buscan entretenimiento, no duran mucho en la búsqueda del conocimiento.


9. La desconfianza (en el instructor o en uno mismo). La ayuda del maestro depende totalmente de la confianza que existe entre él y el aprendiz. Cuando los fundamentos de esta relación no se arraigan en la confianza, el aprendizaje se vuelve extremadamente difícil. Por otro lado,cuando el aprendiz mismo no cree ser capaz de aprender, no hay esperanza. Como decía Henry Ford: “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, tienes razón”. O en palabras de Saint Exupéry: “Defiende tus limitaciones y , por cierto, serán tuyas”.


10. El enfado y la confusión. Muchas veces al aprendiz le resulta imposible comprender la razón de cierta práctica o ejercicio. Por eso la confianza en el coach es fundamental. El enfado y la confusión se derivan del pensamiento desconfiado: No entiendo lo que está ocurriendo. La sabiduría popular hace caricaturas de las brujas o brujos, encorvados, deformados con grandes verrugas, etc. Tienen poder, pero son víctimas del uso que hacen de él. Si se logra superarlo, nos encontraremos con el real hombre de conocimiento, el Maestro, dueño del poder. Sabe como, cuando y donde utilizarlo.


Fredy Kofman, en su obra “Metamanagement” (Granica, Buenos Aires, 2003, p. 197 y sig.)



3 mar 2008

Quien es Arturo Calle?



Para el descuidado lector de estas palabras, seguramente desconocerán este nombre, máxime si nunca han viajado por la hermosa montañas, praderas, llanos y mares de la bella Colombia.

22 ago 2007

EVOLUCION DEL MARKETING Y SU ESTRUCTURA… 6ta etapa.



Leyendo sobre la evolución del marketing en el tiempo, y lo que en la actualidad se utiliza según el criterio de las empresas hacia donde se orientan, es quizás, importante preguntarse si en la actualidad la estructura de los equipos de mercadotecnia en las grandes empresas cumplen realmente el objetivo planeado, utilizando altos presupuestos, y sin medida objetiva de su eficiencia y eficacia en la empresa.

En la quinta etapa del Marketing, tal como lo define el material acadèmico actual, llevada a cabo principalmente por Kotler, centra el objetivo de la disciplina en el cliente. El cliente es el centro de toda actividad en la empresa, y ese concepto debe ser acuñado, abrazado y profesado por toda la organización, o al menos así debería ser.

Lo interesante de esto, es que ya algunos autores, han propulsado un quiebre en este pensamiento y han denominado una nueva etapa en donde llaman “Crisis del marketing y sexta etapa de evolución…”.

“…Estos autores afirman que el actual departamento de marketing presupone una rémora más que una ayuda para la implantación de la orientación al mercado en la empresa. Algunos de estos, como Brady y Davis, piensan incluso que la mera existencia del departamento de marketing, con sus altos presupuestos y su deseo de ostentar el poder, es un detrimento para la implantación de la orientación al mercado en toda la compañía y que, por lo tanto, debería ser eliminado. A esta opinión se han sumado otras como la de la consultora Coopers & Lybrand que, en una investigación al respecto, observó cómo los altos ejecutivos empezaban a plantearse la contribución del marketing al mundo empresarial contemporáneo al no ver en el mismo ninguna aportación significativa….” http://www.eumed.net/tesis/2006/apfh/1m.htm

Lo importante es que toda esta crítica a la evolución del MKT ha provocado lo que se habla como sexta etapa, es decir un tipo de estructura de marketing basada en los procesos clave en lugar de en los departamentos. Estos nuevos procesos se estructuran por medio de equipos interdisciplinarios al frente de los cuales se nombran jefes de proyecto. El personal de marketing se incorpora como un miembro más del equipo pasando cada vez a ser mayor su dedicación a este tipo de actividades, el de asesorar. El reto del marketing consiste en tratar de liderar estos equipos para poder así garantizar que la filosofía de marketing se esté implementando en todo momento en los procesos.

Lo que se intentaría en estos nuevos conceptos, es tener menos rigidez, menos costos y más resultados. Implementar cambios como fueron los realizados en finanzas corporativas, en donde las formas de realizar los procesos fueron revisados y ordenados a objetivos claros como el mayor beneficio para los accionistas.

Estamos pues, en esa etapa de cambios, donde seguramente en el futuro veremos nuevas estructuras de MKT.

Sería bueno replantearnos si estos cambios se estan viendo, desde nuestras realidades. Desde nuestro lugar de trabajo. Desde una Pyme, etc.

26 jul 2007

Industria manufacturera Argentina hasta 1990.





El presente trabajo práctico se propone analizar la evolución de la industria textil, durante los subperíodos de la etapa final de la sustitución de importaciones (1958-1970), el proceso de apertura (1976-1981), la década de inestabilidad (80´s) y el periodo de convertibilidad (1991-2001). Para ello, es necesario remontarse hasta los origines de donde ha brotado la industria textil actual y así interpretar en debida forma la situación presente.
El propósito fundamental, es llevar a la práctica los conocimientos adquiridos hasta el momento y tener la oportunidad para ampliar el tratamiento de ciertas facetas que marcaron el comportamiento de la industria textil, como lo son:




- Políticas y variables macroeconómicas que afectaron el desempeño de la industria textil en los subperíodos antes mencionados.


- Impacto de la industria textil (oportunidades y amenazas derivadas de las las políticas y variables macroeconómicas).


- Reacción de la industria textil (descripción de las estrategias - ofensivas y/o defensivas implementadas por las firmas de sector).


- Evolución de la industria textil (evaluación cuantitativa y cualitativamente del desempeño del sector, haciendo hincapié en variables como: inversión, exportaciones e importaciones, empleo, producción, desarrollo tecnológico etc.).


- Para finalmente, cerrar la investigación con conclusiones donde se puedan vislumbrar las perspectivas de la industria textil ante el nuevo entorno macroeconómico.

2. ORIGINES DE LA INDUSTRIA TEXTILLa producción textil en el país, reconoce raíces indígenas, pero sólo logra entrar en los círculos comerciales durante el período hispánico. Dos hechos signan el estancamiento sufridos por la industria textil en los siglos XVIII, XIX y las dos décadas del siglo XX; el primero, “la decadencia de los yacimientos potosinos”, teniendo un efecto sobre la economía regional y sus incipientes industrias las cuales ven desfallecer el comercio que había florecido transformándose en economías de autoabastecimiento; el segundo hecho, fue la “política librecambista aplicada por los Borbones en América” que afectaba particularmente la industria textil, por la introducción masiva de textiles de origen inglés, de bajos costos, por su producción en serie de excelente calidad y menor precio que los nacionales.
La incorporación de la argentina al esquema mundial de la división internacional del trabajo, limitó una vez más el desarrollo de las actividades textiles, las que se ajustaban por entonces a un mercado propicio en Buenos Aires, por la alta concentración de población sumado a la gran cantidad de inmigrantes europeos, portadores de nuevas inquietudes y conocimientos técnicos. Esta industria textil se caracterizaba principalmente por la confección de tejidos con hilados importados destinados a las clases de menores recursos ya que los de alto recursos consumían productos extranjeros.
En 1872, comienza la “Primera fábrica Argentina de Paños”, dedicada al lavado, cardado, hilado y tejido de lana, de materia prima del área Pampeana, siete años más tarde, nuevas fábricas de paños, sombreros, camisas y tejidos se localizan en Buenos Aires.
En 1903, animada por la Ley 4268 que favorecía la instalación de hilanderías, liberando de derechos aduaneros a maquinarias y otros implementos, la industria textil aumenta su capacidad a medio centenar de establecimientos según el censo industrial de 1895, y llegan 86 empresas en 1908, ocupando 10.000 obreros.
En víspera de la primera guerra mundial la industria de consumo masivo (alimentación, vestuarios y afines), son las de mayor expansión, pues satisfacían las necesidades de un consumo local en continúo crecimiento.[1]

3. ETAPA DE LA ISI ( Industrialización Sustitutiva de Importaciones)
3.1. Políticas y variables macroeconómicas.

Un largo periodo caracterizado por las reacciones frente a las dos guerras y a la crisis de la economía mundial; y por las políticas internas de tipo proteccionista adoptadas por sucesivos gobiernos hacen que este periodo sea de afianzamiento de la industria nacional como resultado de la aplicación de las políticas de industrialización sustitutiva de importaciones, a través de:
Forma directa: Durante los dos conflictos y las crisis mundiales.
Forma indirecta: A través de la imposición de tarifas aduaneras sobre los productos importados.
Luego de la primera guerra mundial (1914-1918) la carencia de artículos de consumo final, favoreció el auge de la industria textil, que buscó sustituirlos mediante exportaciones con más fuerzas que en la preguerra, para recuperarse de los devastadores efectos del conflicto. Esta breve revitalización industrial llevó un carácter de improvisado, con grandes deficiencias técnicas, cuya declinación fue inevitable. Sólo un 25% de la demanda interna de productos textiles y vestimenta lo cubría la industria nacional, lo que refleja la ingerencia extranjera en el mercado Argentino, favorecida por los representantes de exportadores ingleses y por los productores agropecuarios que se oponían a la industrialización Argentina.
En 1929, una profunda crisis económica afecta el mercado internacional, como consecuencia, los países industrializados adoptan medidas para proteger sus economías que tendrán sus lógicas repercusiones en la economía Argentina:

- La disminución del valor y volumen de los productos agropecuarios importados.


- El precio sostenido de los productos manufacturados actúa como una involuntaria forma de protección industrial, que reactiva la industria textil para sustituir la escasez de productos básicos para la fabricación de bienes de consumo final.


- La falta de hilados y tejidos importados, promueve el cultivo del algodón a escala industrial.


- Un amplio mercado interno, buen consumidor proporciona también una buena cantidad de mano de obra y un mayor grado de tecnificación industrial (maquinarias usadas compradas a países industrializados).

- Ni siquiera la exportación de tejidos de algodón a precios de “dumping” por parte de Alemania, Italia y Japón entre los años 1936 y 1938, fueron obstáculos para evitar el nuevo repunte de la industria como consecuencia de la segunda guerra mundial.

Con bases más sólidas y mejor tecnología, Argentina emprende esta nueva situación coyuntural (pos segunda guerra mundial) basando la ISI, en la construcción de maquinarias y equipos que no llegaban al país por el conflicto Europeo incrementando la participación de los textiles locales (según los censos industriales de 1935-1946), se reducen los establecimientos en un 43% (2061 empresas); la ocupación aumenta a un 53% (127.161 industrias), confirmando la concentración horizontal, y un aumento acrecentado en un 127% de consumo de energía, hablando de una mayor maquinización.
De 1946 a 1952, la industria textil tuvo un gran desarrollo por la política industrial proteccionista, con subsidios y créditos, incorporando al fuerte mercado consumidor a la ahora numerosa y mejor asalariada clase obrera.
Afianzada ya la industria textil en el contexto económico argentino (hasta 1975), pues ya no sustituye importaciones, las fluctuaciones que sufren en sus volúmenes y valores de producción obedecen a las variables que operan en el mercado interno (saturación, reducción del poder adquisitivo, etc.), del cual satisfacen la demanda interna y a las posibilidades de exportar productos con el consiguiente ingreso de divisas tal como lo había logrado durante la segunda Guerra Mundial




3.2. Impacto en el sector.


3.3. Reacción el sector (Finales de la ISI).
Industrialización: Se daba generalmente vía la incorporación a través de copias de tecnologías de los países más industrializados. Eso requería poseer conocimiento y generar conocimiento adicionales para su adaptación para un modelo industrial muy distinta a las sociedades más avanzadas.
Tamaño de las plantas Industriales: Por lo general, éstas eran no mayores a un 10% del tamaño de una planta en un país desarrollado, produciendo bienes relativamente semejantes.
Los bienes de capital: Eran de segunda mano o auto fabricados.
Reducción en el volumen de ocupación: La leve caída de la producción para finales de la ISI, fue acompañada por una fuerte disminución en el volumen de la ocupación de la mano de obra (24,1%)(2), indicadora de un enérgico proceso de racionalización industrial forzado por el fenómeno de la contracción de la demanda o favorecidos por las ventajas crediticias e impositivas acordadas a la inversión privada.

Cuadro 1. Argentina. Producción y ocupación en la industria textil. 1965-1970.









Fuente: Dirección Nacional de Economía y Sociología Rural.[3]

Concentración de la producción y el empleo: La decisión de elección tecnológica más las variables antes mencionadas provocaron de manera diferencial a que los grupos de empresas menores se vieran forzadas a incrementar su productividad en mayor medida, hecho que generó la liquidación de empresas ineficientes. La contracción de la demanda y el aumento de la productividad afectó definitivamente a las empresas de menor tamaño.

3.4. Evolución del sector.
Cuadro 2. Argentina. Capacidad productiva en la industria textil 1965-1970.





Fuente: Dirección Nacional de Economía y Sociología Rural


Cuadro 3. Argentina, Composición de la producción, el empleo y niveles de productividad en la industria textil 1965–1970

Fuente: Dirección Nacional de Economía y Sociología Rural

Cuadro 4. Argentina: Cambios porcentuales en los niveles de la producción, empleo y productividad. Según tamaño entre 1965 –1970.
Fuente: Dirección Nacional de Economía y Sociología Rural

Con el aumento de la capacidad instalada, a pesar del fenómeno recesivo, la capacidad ociosa aumentó levemente de un 11.4% en 1965 a un 12.8% en 1970. Diez empresas desaparecieron y se incorporaron tres tanto las desaparecidas como las incorporadas fueron de tamaño inferior a los 20.000 husos. Esto significa la desaparición de las pequeñas empresas rumbo a la concentración de las grandes empresas (Cuadro 2).
Analizando los cuadros, descrito, surgen cuantitativamente, la paulatina desaparición de empresas chichas, concentrándose en las grandes empresas con posibilidad de adquirir tecnologías, el aumento de la producción, y la caída de la mano de obra ocupada.

3.5. Conclusiones.
En el periodo 1965-1970 fue recesivo para la industria textil. Se nota un descenso de un 15% entre 1965-1967, para recuperarse lentamente luego, alcanzando en 1970 en un 95% del volumen inicial. En cuanto a la ocupación, bajo un 37%, un descenso continuo sin recuperación en los últimos años del periodo, con un importante incremento de la productividad de la mano de obra y un mejor uso de los recursos industriales.
La recesión no afectó igualmente a todas las empresas, se puede vislumbrar que la caída de la producción se acentúo hacia las empresas de menor tamaño, verificándose esta misma tendencia en la mano de obra ocupada. Como resultado, la industria textil estaba más concentrada (empresas de mayor tamaño tanto en producción como en empleo en 1970 que en 1965). Este hecho fue por el incremento de la productividad como consecuencia de prácticas más eficientes y de la adopción de nuevas tecnologías. Este proceso, tuvo como resultado la liquidación de empresas menos eficientes.

4. PROCESO DE APERTURA (1976-1981).
4.1. Políticas y variables macroeconómicas.

La política económica instaurada, desalentó con medidas financieras la producción industrial. Mientras el gobierno militar auspicia una economía de tipo abierta, los países industrializados adoptan políticas proteccionistas. Así el mercado textil argentino es invadido por productos sintéticos de los Estados Unidos, hilados de algodón del Perú, tejidos de lana del Uruguay e indumentaria de países del lejano oriente.
Altas tasas de interés menores que la tasa de inflación, atrajeron la inversión de capitales en el mercado financiero, que en vez de constituir una forma de ahorro y canalizarse hacia las actividades productivas se depositaba a corto y mediano plazo para lograr mayores beneficios con el menor riesgo.
Por otro lado, un dólar subvaluado, una rebaja arancelaria generalizada, que promovió la invasión de productos importados, (con la intención de mejorar la calidad de los productos nacionales mediante la competencia extranjera), y un mercado interno deprimido por el deterioro del poder adquisitivo del salario real, provocó una caída del 63% del producto bruto industrial de la industria textil, vestido y cuero, según datos proporcionados por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), viéndose la pequeña y mediana empresa seriamente afectada y una caída de la mano de obra ocupada del sector en un 58%.
La normalización del sistema financiero, el aumento del nivel de ingresos de la población y el crecimiento demográfico, contribuirán a reactivar un mercado interno deprimido para finales del año 1982, principios de 1983, según estimaciones de FITA, en un 30%.
En resumen, se puede coincidir en:
q Se produce una caída de la participación de los asalariados en el producto luego del golpe militar como consecuencia de la desindexación salarial en abril de 1976.
q Se incrementa el grado de apertura económica y se reduce el margen de protección industrial.[7], por la disminución de aranceles y el resultado de la política monetaria de la balanzas de pagos, aplicada durante 1979 y 1980[8].
q Cambio las condiciones de financiamiento de las firmas textiles a partir de la reforma financiera de 1977.
q Restricciones adicionales al sector textil como consecuencia de la deuda externa generada entre 1976 y 1981 e incrementada posteriormente por la refinanciación de los intereses no pagados.
q A partir de 1981 el sector textil es afectado en forma negativa por las políticas de estabilización como consecuencia de la crisis emergente de la periodo anterior.

4.2. Impacto en el sector


4.3. Reacción del sector.
Como consecuencia de las amenazas descritas anteriormente, las empresas industriales del rubro textil reaccionaron en forma defensiva, a través de la concentración de sus plantas en las grandes ciudades. Del Censo Nacional Económico de 1974 se demuestra que el mapa de localización de la industria textil contaba con un 28% en Capital Federal (1721 empresas), el 58% en la provincia de Buenos Aires, principalmente en partidos del Gran Buenos Aires (3554 empresas). En tanto, que el 13% restante se encontraba disperso en el resto del país. Una de ellas estaba en la provincia de Santa Fe en los Departamento de Rosario, Constitución y General López. Algunas de estas industrias perduran desde el año de 1956 como consecuencia de una promoción industrial que eximia del pago de derechos aduaneros a materias primas importadas que se elaborasen al sur del paralelo 42º S.
La incorporación de tecnología sumado a la eficientización de los procesos de producción, requería una mano de obra calificada, y por lo tanto, una reducción paulatina del total de mano de obra ocupada.
Muchas empresas, fueron ayudadas por los distintos regímenes de promoción industrial, que alentaban así la descentralización de la actividad manufacturara textil (Provincia de Tucumán y Chubut, entre otras, según el Registro Industrial de la Nación, 1982).

3.4. Evolución del sector.
Cuadro 5. PBI – Fabricación de textiles. 1970-1982. A precios del mercado año 1970.



Estimación del primer trimestre. Fuente Banco Central de la República Argentina, 1984


Cuadro 6. Exportaciones de textiles.

Fuente: Diario El Cronista Comercial, 13/11/1986, en base al INDEC, elaboración de la FITA

Cuadro 7. Importaciones de textiles.




Fuente: Diario El Cronista Comercial, 13/11/1986, en base al INDEC, elaboración de la FITA

La industria textil y de confecciones continúa evidenciando un proceso recesivo. La caída en los niveles de actividad se observa en todos los rubros de la industria textil, siendo los más pronunciados en las actividades ligadas a la elaboración de cueros antes las dificultades habidas para exportar.
Se puede vislumbrar una marcada caída en la mano de obra del sector, así como también la disminución del consumo de los bienes textiles.

4.5. Conclusiones.El incremento de la apertura económica y la drástica reducción de protección industrial por la disminución de aranceles aduaneros y el resultado de la política monetaria de la balanzas de pagos (1979-1980), sumado a la caída de la participación de los asalariados como consecuencia de la desindexación salarial de 1976 y el incremento de la deuda externa generada entre 1976 – 1981 configuran un escenario industrial hostil para el sector industrial general y muy en particular el sector textil. Este sector que como productora de bienes de consumo final, se estuvo abrumada por la invasión de productos sintéticos, hilados de algodón, tejidos de lana e indumentarias a precios subvaluados.
Como contrapartida se notó una alta concentración de las plantas fabriles en las grandes ciudades tratando de evitar altos costos por fletes y asegurando la venta de la producción a costos razonables, provocando con ello un desequilibrio regional de la industria textil, con la caída de la mano de obra ocupada, un aumento de las importaciones del sector, y un leve descenso de las exportaciones de la manufactura textil.

5. DECADA DE LA INESTABILIDAD (80`S).
5.1. Políticas y variables macroeconómicas.
Esta década, como su nombre lo indica, fue acrecentando la tendencia desfavorable para el sector textil con un panorama marcadamente insatisfactorio, con altos índices de retracción de la demanda y con fuertes incidencias de factores económicos, como la política de congelamiento de precios, el alto nivel de las tasas de interés que afectaron negativamente la rentabilidad empresaria y un mercado externo cada vez más inaccesible, como consecuencia de este circulo vicioso.
El alto nivel de la deuda externa, que implicaba una balanza de pago deficitaria constituyeron un desequilibrio estructural, por los pagos de la deuda y sus intereses, que obligaron al gobierno a instrumentar políticas económicas, con ajuste fiscal y monetario altamente recesivo, provocando pérdida de confianza de los agentes económicos e inversores reflejado en corridas cambiarias, bancarias y fugas de capitales.
5.2. Impacto en el sector.


5.3. Reacción del sector.Ante el escenario de incertidumbre, y totalmente nocivos para el sector, las industrias textiles reaccionaron en forma defensiva, intentando por un lado minimizar los impactos de las políticas económicas, y por el otro tratando de sobrevivir productivamente ante esta inestabilidad del sector.
Muchas empresas, optaron por trasladarse a zonas beneficiadas por la ley de promoción industrial (San Luis); otras se reunieron en Cámaras y formaron Cooperativas, uniéndose para abaratar costos y poder ser competitivas.[11]
5.4. Evolución del sector.
Cuadro 8. Exportaciones Textiles. Fuente: Diario El Cronista Comercial, 13/11/1986, en base al INDEC, elaboración de la FITA




Cuadro 9. Importaciones Textiles





Fuente: Diario El Cronista Comercial, 13/11/1986, en base al INDEC, elaboración de la FITA


5.5. Conclusiones
Salvo los últimos años de la década de los 80´s, el sector textil estuvo inmerso en un escenario de incertidumbre que afectaron negativamente la rentabilidad empresaria, las inversiones en tecnología y bienes de capital. La retracción de la demanda, la política de congelamiento de precios, las altas tasas de interés, las políticas económicas con ajustes fiscales y monetarios recesivas, sumado a un contexto externo plagados de barreras arancelarias y proteccionistas, evidenciaron la caída la producción, retroceso de exportaciones (cuadros 10, 11 y 12) y una desinversión creciente que llevó al sector a un grado de ineficiencia y falta de competitividad. El cierre de empresas, despidos de personal, corridas cambiarias, y una aglutinación de productos importados marcaron significativamente esta década de inestabilidad.

6. PERIODO DE LA CONVETIBILIDAD (1991-2001)
6.1. Políticas y variables
macroeconómicas.


Tras 15 años de hiperinflación, el Gobierno a fines de 1991, sanciona la Ley de Convertibilidad (23.992), por el cual se avanzó hacia un equilibrio fiscal contable, tendiente a regular la oferta monetaria y controlar la inflación. Se estableció el peso convertible (1 peso = 1 dólar), obligándose, el Estado, a no emitir papel moneda sino con las debidas reservas. La reducción de la inflación produjo un rápido aumento de la producción industrial a partir del aumento de consumo. Así mismo, al tener horizonte económico posibilitó mayor inversión e incorporación de tecnología.
El déficit del sector público financiado primeramente por las ventas de activos y de empresas publicas y luego por endeudamiento continuo y progresivo a elevadas tasas de interés, provocó altos costos internos y el desfinanciamiento del sector industrial. La total apertura económica sin políticas de protección industrial, sumado al peso sobrevaluado motivó al final del periodo un estado inviable para el crecimiento del sector industrial.
5.2. Impacto en el sector. Cuadro 10.




Cuadro 11. Empresas Textiles, principales competidores tras la apertura económica irrestricta.





6.3. Redacción del sector.


La denominada reconversión forzada del sector, dio como resultado de las modificaciones de la reglas de juego y de profundos cambios en las pautas culturales del consumidor, obligaron a las empresas textiles a fusionarse, a aliarse estratégicamente, a los cambios en las tendencias de producción, readecuamiento de costos, inéditos sistemas de comercialización (Shoppings, Oulets, Venta Directa, Supermercados).
Las primeras señales las dieron dos grandes, Alpargatas y Grafa, que conformaron una alianza temporaria con fines específicos, ya que no se trató de una fusión ni una unión formal, ese acuerdo tuvo como objetivo mejorar las condiciones generales de compra y suministros de producción y comercialización. Siguieron luego, fusiones de empresas tales como Motor Oil y un grupo creativo; una productora de tejidos, Vandenfil que mandaba a estampar sus telas a una empresa brasileña, por la buena calidad y precio; el grupo Gatic (Adidas) privilegió la comercialización en forma directa; la brasileña Hering se instaló en Argentina ayudada por un grupo argentino, Redmon, que financió la estructura de comercialización; la VF Corporation tomó el control de Norte Indumentaria, es decir los dueños de Wrangler y Lee compraron UFO en la Argentina; y así siguieron otras.[17]
Otro ejemplo sustantivo fue la experiencia de la Red Brown (de la ciudad de Rosario),[18] un verdadero Shopping Industrial, en la cual convivían varias empresas que se encargaban por separado de las distintas etapas del proceso de manufactura de prendas. Lo distintivo es que todas trabajaban bajo el mismo techo físico y con una administración, gerenciamiento y comercialización coordinados, que constituyó lo que técnicamente se denomina una Red de Protección Flexible, trabajando unas 100 personas, con una facturación anual de 6 millones de pesos, y atendiendo a marcas como: Red Brown, Abrapampa, ThisWeek, Unless (Falabella), Lacoste (Grupo Exxel), Sólido, Archie & Reiton y otros.

6.4. Evolución del sector.

Cuadro 12. Evolución Comercio Exterior de Prendas Textiles.



Fuente: INDEC, Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria.


6.5. Conclusiones.


Las bondades de la convertibilidad se vio reflejado en el sector industrial textil en un principio, por mantener un equilibrio fiscal, por frenar la hiperinflación y por brindar a los actores industriales un horizonte económico para la toma de decisiones. La apertura de la economía irrestricta, el endeudamiento del Estado financiado en principio por las ventas de activos y empresas públicas y luego por los bonos a altas tasas de interés, provocó al sector un desequilibrio estructural y la consiguiente falta de competitividad frente al mercado externo. Si bien, los industriales textiles reaccionaron en forma defensiva tendiente a mantener su posición a través de fusiones, alianzas estratégicas, cambios en la producción y comercialización, no fue suficiente para que a finales de los años noventa se viera una abrupta caída de las exportaciones en un -42,28% y un aumento de las importaciones del sector textil en un 5.010% (ver cuadro 14).
Si le sumamos las distorsiones y asimetrías dentro del MERCOSUR, las exportaciones a precios de dumping, la competencia desleal interna por informalidad impositiva previsional y métodos ilegales de contratación; productos obsoletos por la estacionalidad, la profusión de productos falsificados y la moda, más las dificultades del acceso al crédito[21], llevaron a una retracción del sector textil vislumbrado por una ola de concursos preventivos, quiebras y despidos masivos.

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[1] Dorfman A., Cincuenta años de Industrialización en Argentina.
[2]. Canitrot, A. “El Empleo de la Industria Textil en Argentina”. www.educ.ar.
[3] . Canitrot, A. “El Empleo de la Industria Textil en Argentina”. www.educ.ar.
[4] Canitrot, A. “El Empleo de la Industria Textil en Argentina”. www.educ.ar
[5] Canitrot, A. “El Empleo de la Industria Textil en Argentina”. www.educ.ar
[6] Canitrot, A. “El Empleo de la Industria Textil en Argentina”. www.educ.ar
[7] Canitrot, A. (1980): “La Disciplina como objetivo de la política económica. Un ensayo sobre el programa económico del Gobierno Argentino desde 1976”, Desarrollo Económico, vol. 19, número 76.
[8] . Berlinski, J. (1976): “ Protección Arancelaria de Actividades Seleccionadas de la Industria Manufacturera Argentina”, Ministerio de Economía, Buenos Aires.
[9] Deheza, Carlos Palacios. “El Plan Martínez de Hoz, y la Economía Argentina. Segunda Edición.1981.Ed. Corregidor.
[10] Diario el Cronista Comercial, 13 de noviembre de 1986, pág. 2-4.
[11] Diario el Cronista Comercial, 13 de noviembre de 1986, pág. 12-13. La CIAI, Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria creó la CAIC. Cooperativa de Abastecimiento, fundada para la compra de insumos a precios más competitivos para mejorar las oportunidades de compra y venta. Isaac Hertzriken, Gerente General de la CIAI.
[12] Los datos de 1985 corresponden a los 9 primeros meses.
[13] Fuente: Diario Clarín, Suplemento Económico. Pág.13. 17 de octubre de 1993. Elaborado por EcoDinamia para Reporter, en base a datos del INDEC. Infografía /CLARÍN.
[14] Diario el Cronista. Suplemento Negocios. 29 de agosto de 2001. Pág.9.
[15] Diario Clarín. Suplemento Económico. 11 de mayo de 2003. Pág.2
[16] Diario Clarín. Suplemento Económico. 17 de octubre de 1993. Pág.12.
[17] Diario Clarín. Suplemento Económico. 17 de octubre de 1993. Pág.12
[18] Diario La Capital de Rosario. Suplemento Económico. 27 de agosto de 2000. Pág. 6.
[19] Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria. Disponible en Internet: http://www.ciaindumentaria.com.ar/ .
[20]. Diario Clarín. Suplemento Económico. Fuente CEP en base al INDEC. 11 de mayo de 2003. Pág.3.
[21] El titular de una empresa textil Rosarina indicó al Diario La Capital de Rosario que: “Pasábamos por la puerta de un Banco y nos tiran con cualquier cosas. Nos dijeron que no les interesa ni siquiera tener una Cuenta Corriente con Empresas Textiles”. Suplemento Economía. 27 de agosto de 2000. Pág.8.

Horacio Marcelo Canteros. hcanteros@gmail.com