Enemigos del aprendizaje...

1. La ceguera (acerca del propia incompetencia).

Es imposible iniciar el camino del conocimiento son conciencia del no-saber. El ciego no sabe que no sabe y, por lo tanto, se halla atrapado en la ilusión de que no tiene nada que aprender.


2. El miedo (a declarar ignorancia). La autoestima del sabelotodo es extremadamente frágil. La revelación de áreas de ignorancia e incompetencia puede quebrar su imagen. Por eso, prefiere sufrir (y causar sufrimiento), antes que admitir la necesidad de aprender.


3. La vergüenza (de mostrar incompetencia). El miedo al ridículo siempre asecha al aprendiz. Al intentar nuevos comportamientos, sus acciones serán incómodas, torpes y hasta cómicas. Si no es capaz de soportar la demostración constante de su incompetencia, abandonará humillado el camino del conocimiento.


4. La tentación (de considerarse una víctima). Es mucho más fácil atribuir los dificultades a factores externos. Al poner “afuera” la causa de los problemas, el afectado se siente libre de la responsabilidad de aprender.


5. El orgullo (que impide pedir ayuda e instrucción). Pedir ayuda implica reconocer una necesidad. Dar permiso para recibir instrucción implica ceder autonomía. Quienes basan su orgullo personal en la ilusión de la omnipotencia e independencia quedan atrapados por este“enemigo”.


6. La arrogancia (de creer, o pretende, que uno “ya sabe”). Es una forma de cretinismo. Ya sabemos que “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Sin humildad, es imposible reconocer las oportunidades de mejora, ya que la arrogancia se basa en la creencia de que no se necesita mejorar. Como reza un refrán de los indios navajos, “Es imposible despertar a un hombre que finge estar dormido”.


7. La pereza (para practicar con diligencia). Aprender es una tarea exigente. Incorporar nuevas habilidades requiere de prácticas esmeradas. Los perezosos escapan de este esfuerzo.Prefieren mantener su comodidad incompetente.


8. La impaciencia (por acceder a la gratificación inmediata) y el aburrimiento. Sin una motivación de largo plazo, es imposible invertir el esfuerzo necesario para adquirir conocimiento. La necesidad de gratificaciones permanentes produce grandes frustraciones en el aprendiz y lo a lienta a abandonar su camino. Aquellos que buscan entretenimiento, no duran mucho en la búsqueda del conocimiento.


9. La desconfianza (en el instructor o en uno mismo). La ayuda del maestro depende totalmente de la confianza que existe entre él y el aprendiz. Cuando los fundamentos de esta relación no se arraigan en la confianza, el aprendizaje se vuelve extremadamente difícil. Por otro lado,cuando el aprendiz mismo no cree ser capaz de aprender, no hay esperanza. Como decía Henry Ford: “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, tienes razón”. O en palabras de Saint Exupéry: “Defiende tus limitaciones y , por cierto, serán tuyas”.


10. El enfado y la confusión. Muchas veces al aprendiz le resulta imposible comprender la razón de cierta práctica o ejercicio. Por eso la confianza en el coach es fundamental. El enfado y la confusión se derivan del pensamiento desconfiado: No entiendo lo que está ocurriendo. La sabiduría popular hace caricaturas de las brujas o brujos, encorvados, deformados con grandes verrugas, etc. Tienen poder, pero son víctimas del uso que hacen de él. Si se logra superarlo, nos encontraremos con el real hombre de conocimiento, el Maestro, dueño del poder. Sabe como, cuando y donde utilizarlo.


Fredy Kofman, en su obra “Metamanagement” (Granica, Buenos Aires, 2003, p. 197 y sig.)



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