Para los que vivimos desde el inicio el nacimiento de la World Wide Web (conocida como WWW o la red), hubo procesos y cambios paulatinos a las que nos fuimos amoldado poco a poco.
Desde encender los comupadores mediantes disquettes de 5 1/4, pasando por los monitores ambar, verde o fósforo blanco, hasta llegar al dialup para las primeras conexiones a Internet. El viaje nos ha sido por demás interesante.
Pero hubo algo tácito en la red, un espacio de intercambio taciturno y generoso. El creador dejaba sus ideas, sus palabras, sus notas, su imagen, su esfuerzo, y las grandes plataformas, a cambio le devolvían trafico, visibilidad, una especie de hilo invisible entre el que escribía y el que leía.
Me gusta imaginar que había una acuerdo tácito entre caballeros digitales, yo te nutro con mi trabajo, con mi inventiva, mis ideas, a cambio tú me dejas llegar a muchas personas.
Google indexaba, Reddit conversaba (por ejemplo) y ese flujo de idas y de vueltas de conocimiento constante se multiplicaba y nadie se sentía excluido ni despojado del todo.
Hoy parece que ese pacto de caballeros digitales yace moribundo debajo de la mesa, como si el contrato se hubiera firmado con una tinta que se borra con el tiempo, silenciosamente.
Y aqui entra de nuevo el nombre del momento, "la IA (Inteligencia Artificial".
Las innumerables plataformas, esas mismas que durante años se alimentaron de la sangre creativa de millones, han descubierto un atajo más rentable: la Inteligencia Artificial.
Ya no redirigen al lector hacia el texto original; ahora lo digieren, lo resumen, lo vomitan en respuestas directas y se quedan con el tráfico.
El creador, que alguna vez fue la fuente, se convierte en materia prima anónima. Su voz se diluye en el algoritmo, su nombre desaparece detrás de una respuesta generada, y el valor que generaba con su esfuerzo se evapora en las arcas de quienes controlan el acceso.
Es un saqueo elegante, casi imperceptible. No hay violencia visible, solo una extracción silenciosa.
La IA se entrena con lo que los creadores produjeron durante años (con sus noches en vela, sus investigaciones, sus errores y sus aciertos) y luego se vuelve contra ellos.
Google, Reddit, las grandes tecnológicas: todas participaron del banquete. Primero pidieron el contenido; después lo indexaron; ahora lo absorben y lo devuelven como si fuera propio, sin reconocer la deuda.
Hay algo profundamente injusto en esta ruptura. Porque el pacto tácito no era solo comercial: era existencial.
El creador necesitaba al lector para existir; la plataforma necesitaba al creador para tener algo que mostrar. Ahora la plataforma ha decidido que puede prescindir del intermediario humano. Se queda con el valor y deja al autor con las migajas del reconocimiento.
Algunos dirán que las necesidades de contenido han cambiado, las redes sociales han provocado nuevas herramientas como Youtube, Instagram, Tick Tock, pero si lo piensan, ahí tambien esta sucedienco la rotura del pacto, aunque no tan evidente. Los cambios constantes en las politicas de monetización, cantidad de visualizaciones que suben cada tanto, hacen que se purguen creadores, para seguir con el avance del conocimiento humano. Si hasta las novelas e historias hechas por IA tienen mas visualizaciones que las de un humano, hacen pensar seriamente en nuestro futuro inmediato.
Y uno se pregunta, mirando debajo de la superficie, ¿si este nuevo orden no es, en el fondo, una forma sofisticada de canibalismo?.
Las plataformas se alimentan de aquellos de quienes dependen para seguir existiendo. Devoran la mano que las alimentó. Y mientras el tráfico se concentra en sus servidores, las voces individuales se van apagando, una a una, como faroles que alguien decide apagar porque ya no resultan rentables.
¡El viejo pacto de internet se ha roto!.
No con un grito, sino con un silencio calculado. Y en ese silencio, los creadores descubren que ya no son socios: son ahora el combustible de la locomotora.
Horacio Marcelo Canteros
