El mundo explota de dólares y la Argentina se "inmuniza" contra ajustes bruscos

El país goza de un contexto tan favorable a nivel internacional como nunca en su historia. ¿Por qué la debilidad del billete verde lo aleja de una crisis?

El mundo explota de dólares y la Argentina se inmuniza contra ajustes bruscos

Los planetas parecen haberse alineado - como pocas veces se ha visto - para que la Argentina pueda disfrutar de la actual bonanza económica por cierto tiempo.


Días atrás, el ex ministro de Economía, Ricardo López Murphy, fue tajante al afirmar: “La situación mundial ofrece una circunstancia tan favorable como nunca tuvo el país en sus 200 años de existencia”.

Viento de cola, Dios es argentino y un sinfín de muletillas se han puesto nuevamente sobre el tapete.

Para los adeptos de los “K”, la situación actual es producto de que ambos hayan seguido “sus instintos”, desoyendo la receta de los organismos internacionales que reclamaban un ajuste en el nivel de gastos.

Para los que no son partidarios del Gobierno, cualquiera que se encuentre con todas las variables jugando a su favor – tal como ocurre ahora – estaría en condiciones de realizar una buena gestión presidencial, más allá de haber esquivado, tiempo atrás, el duro golpe que representara la crisis de hipotecas.

Lo cierto es que la evolución de algunos factores va más allá del gobierno de turno y la clave está en saber administrar el dinero en épocas de bonanza.

¿Cuáles son esos factores que le dan un fuerte espaldarazo al país?

  • El precio de la soja no para de subir (volvió a cotizar por encima de u$s400) y ya supera los registros previos a los del conflicto campo-Gobierno que se desatara en 2008.

  • Brasil se ha fortalecido como nunca en su historia. Y el consumo en ese país funciona como una verdadera aspiradora, no solo para los empresarios “verdeamarelos”, sino que también arrastra a los argentinos. Cabe recordar que más de 30 millones de habitantes recientemente han ascendido al segmento de la clase media.

  • Las monedas de otros países se fortalecen frente al dólar, en particular el real. Esto hace que los productos made in Argentina se abaraten fronteras afuera y sean más fáciles de ubicar. Es decir, esta apreciación externa contribuye al “trabajo sucio” que debería ejecutar internamente el BCRA para que el país no pierda competitividad, en lo que se refiere a la relación entre el peso y la cotización de otras monedas.

  • La suba de estas otras divisas le quita presión al Gobierno K frente a los reclamos de industriales locales. Pero, además, facilita que el dólar pueda seguir planchado, ejerciendo su rol de ancla ante la inflación.

  • Y, como si esto fuese poco, la moneda estadounidense está más debilitada que nunca a nivel global. Sucede que, para reactivar la economía de ese país, tras el colapso de hipotecas, la Reserva Federal (FED) mantiene la tasa de interés en “cero”, imponiéndole así una gran debilidad al billete verde.

  • Esto hace que los inversores vayan en busca de otras opciones de inversión. Y es así como se registra un aluvión de dólares que cae en numerosos países, apreciando así sus monedas.


¿Y en que influye que el mundo “explote” de dólares? Sencillamente, en el caso de Argentina, le da cierta “inmunidad” y la ayuda a evitar tener que recurrir a bruscas correcciones.

Ocurre que los sucesivos desbarrancos que han sufrido Gobiernos anteriores - y que los han llevado a tener que efectuar fuertes y repentinos ajustes – fueron producto, justamente, de sus necesidades de ir en búsqueda de una moneda “fuerte”, para cubrir esos déficits. Eso hoy ya no es tan así.

“La realidad es que sobran dólares en el mundo. Y la cantidad que se genera internamente – algo que no se veía ni en épocas de los ´80 – hace que el país no explote, como sí ocurrió en otros períodos”, afirma el analista Guillermo Kohan.

En línea con sus afirmaciones, esta bonanza que ofrece el entorno global se da casi en paralelo con un manejo de la economía local que, a ojos de muchos analistas críticos del Gobierno, resulta parecido al de otros tiempos. Y no dudan en calificarlo de “ochentoso”.

¿Por qué lo califican así? Porque lo asocian con el deterioro fiscal, con una inflación que se hace crónica, con la necesidad creciente de emitir para sostener el gasto público, con el retraso artificial de las tarifas de los servicios, y con una larga lista de factores que, en otra oportunidad, hubieran dado lugar a posteriores correcciones.

Históricamente los desajustes en la Argentina se reflejaron en sus déficits de cuenta corriente (es decir, eran más los dólares que salían del país que los que entraban). Y la corrección a ese problema, tarde o temprano siempre implicaba una devaluación.

La diferencia es que ahora, la debilidad del dólar en el mundo juega muy a favor del país.

Y es que su sobreabundancia trae asociada una suerte de efecto “blindaje” que es el que garantiza la soja.

En efecto: cuando uno se debilita el otro se fortalece, tal como queda evidenciado en el siguiente gráfico, en particular si se observa lo ocurrido desde 2007 a la fecha:



Tal como afirma el economista Carlos Melconian el yuyito se ha convertido en “el ángel de la guarda del modelo”.

También Juan José Llach, ex ministro y actual investigador del IAE - Universidad Austral, considera que un escenario global más amable aporta ciertas garantías de que, aun cuando el panorama político pueda seguir mostrando tensión, la economía tiene el camino relativamente allanado.

“Al compás de un crecimiento de los países emergentes casi perfectamente sincronizado,nuestra economía se está recuperando con fuerza”, afirma Llach.

Lo cierto es que ese marco internacional benigno para los países productores de alimentos es la contracara de un mundo en el que el billete verde pasó a ser una mercancía en abundancia.

Este exceso de divisas mantiene en alto el precio de las materias primas, trae estabilidad y mayor alivio al tipo de cambio.

En este sentido, cabe destacar que el Instituto de Finanzas Internacionales estima que el ingresode capitales a países emergentes crecerá este año - nada más y nada menos - que un 33 por ciento.

Para frenar este alud verde, los bancos centrales de los distintos países de la región (Brasil, Mexico, Perú, Colombia) tuvieron que mostrarse muy activos para controlar el valor de sus monedas.

El Dólar, de capa caída por un buen tiempo
¿Cuánto durará esta bonanza? En lo que respecta a la debilidad del dólar la situación parece que no se revertirá en el corto plazo.

De hecho, la confianza del consumidor en Estados Unidos acusó en septiembre su menor registro en el año, dato dado a conocer ayer.

Esto, producto del mayor temor que tiene esa sociedad ante las dificultades por mejorar el nivel de empleo que, a su vez, obliga a las autoridades estadounidenses a profundizar las medidas tendientes a estimular la economía.

En este sentido cabe destacar que el Gobierno de Estados Unidos, pese a sus esfuerzos, observa que el ritmo de actividad no reacciona, algo que obligaría a la FED a avanzar en mayores estímulos para alentar el consumo y la inversión.

De esta manera, la perspectiva es que la tasa de interés que rige los destinos de la divisa continúe planchada, y que esta situación se mantenga en el mediano plazo.

Según sostiene Kohan, “La Argentina tiene garantía de dólar quieto. Cualquier Gobierno que venga va a tratar de mantenerlo así”.

Y destaca un punto no menor: “La mayor o menor estabilidad del billete, por suerte, no depende de los argentinos”.

La soja, con más demanda y buena dosis especulativa
El tema clave para saber cómo sigue la economía argentina es qué tan duradero es el precio de los productos agrícolas y, en particular, el de la soja, la materia prima estrella en la oferta de exportación nacional.

En las últimas semanas se ha visto una fuerte recuperación, motivada por una mezcla de factores financieros y climáticos.

Las cifras hasta agosto mostraban para las exportaciones argentinas un precio que se ubica un 85% por encima del promedio observado entre 1997 y 2006.

Los analistas consideran que hay motivos para pensar en una suba sostenida.

Al respecto, un reporte de las Naciones Unidas advirtió que los precios de los alimentos subirán un 40% en los próximos años, producto de la mayor demanda de los países asiáticos y por la producción de biocombustibles.

Otro factor que juega fuerte es el especulativo. Esto es, la mayor apuesta de inversores en las commodities cuando el billete verde se muestra de capa caída.

“Hay fuerte evidencia de que los especuladores están viendo una oportunidad para forzar un incremento en los precios”, señaló Tim Jones, asesor del World Development Movement, preocupado por el hecho de que en el mercado de futuros se haya registrado un repunte del 35% en apenas tres meses.

Del otro lado del mostrador, para los países que, como la Argentina, se benefician de estas subas, el panorama luce prometedor.

“Es muy significativo que los precios de las materias primas tengan niveles muy elevados, casi el doble del promedio de los últimos años. Aunque en el pasado se presentaron experiencias similares, es la primera vez, en dos siglos de existencia, que la Argentina cuenta con condiciones externas tan favorables y persistentes”, afirma Jorge Colina, investigador jefe de la fundación Idesa.

¿Qué tan inoxidable es el blindaje de la soja?
La historia reciente argentina llama a no caer en excesos de optimismo, pero lo cierto es que incluso los analistas más críticos del Gobierno opinan que la lluvia de dólares hace que cualquier problema macroeconómico sea manejable.

El mayor peligro es el de un cambio repentino en las condiciones internacionales, algo que, de momento, nadie considera factible.

En una entrevista con iProfesional.com, López Murphy explicaba: “Cuando cambian las circunstancias, para la Argentina se hace muy difícil porque no se prepara para ello. Vive como si los precios internacionales nunca fueran a bajar, como si la región seguirá creciendo de por vida y como si las tasas de interés internacionales se mantendrán eternamente en cero. No lo toma como una situación excepcional y no crea colchones para aguantar la adversidad. Entonces, cuando ésta llega, se encuentra que no tiene ninguna reserva y corrige de golpe”.

Por ahora, todo indica que el país “está blindado”. Lo cual no implica que no sea necesario mantener la cautela.



Fuente: Fernando Gutierrez ©iProfesional.com

No hay comentarios: