Ocho razones por las que no es conveniente creer en las predicciones de los expertos...

Las enumera Paul Farrell, columnista de MarketWatch, para quien aquellos que siguen los pronósticos de los expertos tienen mucho que perder

Ocho razones por las que no es conveniente creer en las predicciones de los expertos

La "nueva normalidad" de la que lleva alertando Bill Gross, gestor estrella de PIMCO, en la que el escaso crecimiento y la baja rentabilidad serán las principales características, puede ser una trampa.

Al menos, esto es lo que cree Paul Farrell, columnista de MarketWatch, que alerta de que los que sigan algunas de las predicciones de los expertos tienen mucho que perder, como ya sucedió cuando se alerto de una nueva normalidad parecida en 2002.


"Peligro: Gross es tan malo como parece. Su nueva normalidad no son sólo viejas noticias, sino que además son malas noticias y un engaño", sentencia Farrell, que añade que, aunque a todo el mundo le gusten los iconos como Buffett, Gross o Tiger Woods, hay que hacer caso a Buda cuando afirmó "no creas en nada, da igual dónde lo hayás leído o quién lo haya dicho, incluyéndome a mí, a no ser que coincida con vuestro rezonamiento y sentido común".

Así, recomienda tener mucho cuidado con las previsiones de 2010 de los expertos, porque "son los mismos que llevan ganando muchos millones en los últimos dos años mientras pierden miles de millones" de los inversores. Y argumenta este voto de desconfianza en ocho puntos fundamentales:

Viejas noticias. Buffett habló de una "nueva normalidad" en 2002 Hace siete años, los inversores americanos ya oyeron hablar de una nueva normalidad. Entonces, gurús como Buffett o Bogle alertaron de que venía una década en la que los inversores sólo podían esperar crecimiento de un solo dígito, entre un 7 y 8%.

Sin embargo, siete años después ellos han ganado mucho dinero con esa supuesta nueva normalidad y han vuelto a entonar la misma cantinela, "así que lo mejor es seguir tus propios instintos, pase lo que pase", aconseja Farrell.

La teoría de Gross es una profecía peligrosa y egoísta. El mensaje del mítico gestor de PIMCO "nos está confundiendo". Su opinión es sesgada y cuestionable y se le da bombo desde firmas como I-News, cuyos gestores han ganado mucho dinero en comisiones vendiendo productos de PIMCO.

Alerta: Si sigues a los brillantes consejeros de Wall Street, prepárate para perder. El mercado estaba calentito en agosto cuando Bloomberg escribió que "cualquiera que hubiera hecho caso a las predicciones que hicieron en marzo los expertos de Wall Street" lo único que había hecho era perderse el mayor rally de los mercados en los últimos setenta años.

Los mercados experimentan grandes movimientos muy rápido, y los inversores se los pierden. Farrell hace suyas las palabras de su colega de Wsj Jason Zweig, que apuntó en un artículo, siguiendo las obervaciones del profesor de finanzas de la IESE Javier Estrada, que "la historia demuestra que, la inmensa mayoría del tiempo, en mercado de renta variable no hace prácticamente nada.

Y entonces, cuando nadie lo espera, se anota una fuerte suba o una abrupta caída, antes de volver rápidamente a su estupor habitual". Así, tratar de tomarle el tiempo al mercado "es un juego de perdedores".

Las predicciones de los expertos no son mejores que las tuyas. Hace veinticinco años, Philip Tetlock, profesor de comportamiento organizativo de la escuela de negocios Hass de la Universidad de Berkeley, comenzó un experimento para averiguar las habilidades predictivas de cerca de 300 académicos, economistas, políticos y periodistas.

Al contrastar alrededor de 82.000 predicciones con la evolución real de los datos, pudo comprobar que la gran mayoría estaban equivocadas, relata Farrell.

La propaganda de las perspectivas económicas confunde al inversor. "Seas alcista o bajista, optimista o pesimista, republicano o demócrata, es absurdo que trates de predecir lo que va a hacer la economía", sentencia Farrell.

Sirviéndose de las conclusiones contenidas en el libro The Fortune Sellers: The Big Business of Buying and Selling Predictions, de William Sherden, señala que "las predicciones de los economistas son tan acertadas como las conjeturas o adivinanzas y las de los políticos son a menudo peores.

La ideología no influye en la capacidad de predicción y no hay ningún experto que logre consistentemente predecir mejor que los demás la evolución de una determinada estadística".

Cada declaración de 'nueva normalidad' es en realidad una patraña publicitaria. A menudo, los grandes jugadores de mercado utilizan trampas y distracciones. Ya lo dejó patente Buffett, haciendo gala de una fina ironía, cuando se le preguntó por la gestión que hace su conglomerado empresarial de la compañía de dulces See's Candies: "Cuando el negocio flojea, extendemos el rumor de que nuestros caramelos son afrodisíacos. Muy efectivo... el rumor, digo, no los caramelos".

Nunca creas las predicciones de Wall Street: te están manipulando. Por último, es importante según Farrell, recordar las palabras del legendario gurú de la gestión Peter Drucker: "cualquiera que te diga que entiende la economía estadounidense debería dedicarse a enseñar baile moderno".

Así, la mejor estrategia, tanto en mercados alcistas como bajistas, es no fiarse de nadie, cuestionar todas las predicciones y a cada gurú que las haga .

No hay comentarios: