Gracias al teletrabajo, Tito Vilanova sigue liderando y entrenando al Barça


Fabio Boggino, señala que este caso ejemplifica una tendencia cultural en crecimiento: las nuevas tecnologías permiten que las personas trabajen fuera del ámbito de una oficina                .



El Barcelona es considerado uno de los mejores equipos de la historia del fútbol. Liderado por Messi, Xavi e Iniesta, el conjunto catalán funciona como un engranaje casi perfecto que gana competencias de todo tipo en España, Europa y el resto del mundo. 


Hace pocos meses, Tito Vilanova, ayudante de campo de Pep Guardiola, asumió como entrenador del Barça luego de que su compañero decidiera tomarse un descanso. Sin embargo, el flamante técnico debió viajar a Nueva York para someterse al tratamiento de un cáncer de garganta. ¿Motivo de renuncia? No. Vilanova trabaja duro a más de 6.000 kilómetros de sus jugadores. 



Whatsapp, videoconferencias y transmisiones televisivas en "streaming" conforman el conjunto de herramientas a las que recurre para ejercer su empleo. El teletrabajo le permite mantenerse activo, aun a la distancia. 



El caso de Vilanova ejemplifica una tendencia cultural en crecimiento: las nuevas tecnologías permiten que las personas trabajen fuera del ámbito de una oficina. Algunos años atrás hubiera sonado descabellado, pero en la actualidad es una práctica muy frecuente. 



Las empresas han tomado nota de esta nueva modalidad porque permite captar y retener buenos talentos, disminuir la rotación de personal y ahorrar costos de viáticos, por citar algunas ventajas. No es casual entonces que una de cada tres organizaciones en Europa y Estados Unidos la utilicen. Los resultados son sorprendentes: la productividad del profesional aumenta, el estrés se reduce y el ausentismo de los trabajadores experimenta una baja. 



La compañía que aplica una política de teletrabajo comienza el camino hacia la organización 2.0, dejando atrás la creencia y costumbre de control horario para pasar a un control de resultados cumplidos. Cuando se trabaja por objetivos, los empleados tienen que cumplirlos, estén o no estén dentro de una oficina.



Con el avance de la tecnología ahora la información se encuentra donde uno quiere. Esto abre un debate en las organizaciones en cuanto a la necesidad no sólo de seguir manteniendo altos costos en edificios corporativos, sino también de exigir a los empleados que se trasladen diariamente de sus casas a las oficinas.



El caso de Vilanova es una muestra de que el teletrabajo es posible, aun cuando la persona padece alguna discapacidad. 



En contrapunto, la práctica del trabajo a distancia debe superar el reto cultural que supone su llegada definitiva a las empresas. 



El teletrabajo debe ser abordado estratégicamente teniendo en cuenta aspectos como: ¿Cuáles son los puestos y las funciones adecuadas para aplicarlo? ¿Cómo interactuarán los profesionales con su grupo de trabajo? ¿Es el momento preciso para ponerlo en práctica? ¿Cómo se realizará el seguimiento de las actividades? ¿De qué modo afectará esta práctica a la cultura organizacional?



Si hablamos de teletrabajo, la mirada debe ser profunda y profesional. Solo así tendremos la garantía de alcanzar los resultados esperados.




Fuente: IProfesional

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