Estados Unidos aprueba Tratado de Libre Comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur


Luego de cerca de siete años de intentos, el Legislativo de Estados Unidos dio su visto bueno al acuerdo comercial binacional. Tanto la Cámara de Representantes como el Senado aprobaron los acuerdos con amplias mayorías.
Tras casi un lustro de espera, el Congreso estadounidense aprobó este miércoles los tratados de libre comercio (TLC) con Colombia, Panamá y Corea del Sur.
Tanto la Cámara de Representantes como el Senado aprobaron los acuerdos con amplias mayorías, tras una jornada dedicada casi en exclusividad a debatir los textos por última vez en sesión plenaria. Los tres TLC deben ser firmados por el presidente Barack Obama, quien recibe este jueves al presidente surcoreano, Lee Myung-Bak, en visita oficial.
Estados Unidos, cuya economía necesita desesperadamente crear puestos de trabajo, espera con estos tratados aumentar sus exportaciones en unos US$12.000 millones, el 90% de los cuales con su poderoso socio comercial asiático.
El TLC con Corea del Sur podría significar la creación directa de 70.000 puestos de trabajo, según las estimaciones de la Oficina del Representante Comercial estadounidense (USTR). Con Colombia y Panamá los beneficios serán mucho más modestos para la economía estadounidense, del orden de poco más de US$1.000 millones en nuevas exportaciones, según cálculos oficiales.
Pero los acuerdos representan para el sector agropecuario una última oportunidad de recuperar mercados, particularmente en Colombia, que está orientando cada vez más sus compras de insumos primarios a Canadá, Brasil y Argentina. Los dos países latinoamericanos ya exportaban cerca del 90% de sus productos libres de aranceles a Estados Unidos.
Estos tres nuevos TLC fueron negociados y firmados originalmente por el anterior presidente George W. Bush, primero con Colombia, en 2006 y al año siguiente con Panamá y Corea del Sur. Los demócratas, que pasaron a dominar el Congreso en 2008, exigieron cambios fundamentales en los tres acuerdos, lo que empantanó las negociaciones durante años.
Corea del Sur consintió finalmente abrir más su mercado a los autos estadounidenses, y Colombia y Panamá introdujeron respectivamente cambios en su legislación laboral y fiscal. Bogotá aprobó en particular un plan de acción muy detallado este año de mejoras de los derechos laborales y de protección de líderes sindicales. Colombia es uno de los países que registra más asesinatos de líderes sindicales en el mundo, 51 casos en 2010, según Human Rights Watch (HRW). Activistas de izquierda protestaron el martes en el interior del hemiciclo del Senado estadounidense cuando una comisión debatía estos tres TLC.
Los legisladores demócratas más recalcitrantes acusaron hasta el final al gobierno de Barack Obama de no vincular legalmente el cumplimiento del plan de acción colombiano a la aprobación del TLC. Los defensores del acuerdo aseguran que el nivel de violencia contra los trabajadores colombianos ha bajado drásticamente en la última década.
El gobierno de Obama, inicialmente muy cauto con esos tres TLC, acabó dándole el empujón necesario este año, tras negociar los cambios que exigían sus aliados sindicales. "El gobierno se asegurará que Colombia implemente con éxito los elementos clave del plan de acción antes de que el TLC entre en vigor", aseguró la Casa Blanca en una nota oficial el martes.

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