Burbuja económica. El crack de los tulipanes. Documental.

Los tulipanes son de origen turco y llegaron tardíamente a Europa, más concretamente a Alemania, en 1559 adquiridos por un tal Herwart, coleccionista de flores éxoticas. Si bien sobre su llegada a Holanda hay diversas versiones, lo cierto es que se difundieron ampliamente y comenzó su producción masiva que se ha mantenido hasta nuestros días.

A principios del siglo XVII Holanda vivía una época de gran prosperidad. Había unos tulipanes “corrientes”, producidos en grandes cantidades y por ello económicos. Pero algunos fueron atacados por el virus del mosaico que alteraba los colores de los pétalos originando unas franjas de gran contraste de fuerte impacto estético. Sus bulbos, bastante raros, se convirtieron en un artículo de lujo, incluso de colección.
Era de muy buen gusto en las clases adineradas de Holanda tener una bonita colección de tulipanes raros, lo cual hizo que se incrementase la demanda y en consecuencia los precios.
La economía holandesa había alcanzado el suficiente grado de sofisticación como para desarrollar unos mercados financieros, así fue como se creó un incipiente mercado de futuros sobre el tulipán en donde los especuladores empezaron a formalizar contratos de grandes reservas de bulbos para anticiparse a las subidas de precios. A medida que los especuladores iban obteniendo grandes beneficios en las operaciones con los tulipanes, sus amigos y conocidos iban tomando conciencia de su “estupidez” al dedicarse al trabajo cotidiano, que solo permitía obtener una ganancia pequeña y encima a costa de un gran esfuerzo. Entonces entraban en la rueda de la especulación abandonando con frecuencia sus trabajos.
La locura se había desatado y alcanzó grados increíbles. Todos imaginaban que la pasión por los tulipanes iba a durar siempre, y que la riqueza de todas las partes del mundo afluiría a Holanda y pagaría los precios que se quisieran. Nobles, burgueses, granjeros, peones, marinos, lacayos, sirvientas e incluso deshollinadores y traperas especulaban con tulipanes. Personas de toda condición liquidaban sus propiedades e invertían el producto en flores. Se ofrecían a la venta casas y campos a precios ruinosamente bajos, o bien se entregaban como pago en las transacciones efectuadas en el mercado de tulipanes. Los extranjeros sucumbieron al mismo frenesí, y el dinero se vertía en Holanda desde todas partes.
Los precios de los artículos de primera necesidad se incrementaron de nuevo gradualmente, y con ellos aumentaron de valor casas y campos, caballos y carruajes así como toda clase de manufacturas de lujo; durante unos meses.Las operaciones mercantiles se tornaron tan amplias e intrincadas, que fue preciso promulgar un código legal para que sirviera de guía a los comerciantes. Se había llevado a sus últimas consecuencias el viejo dicho de los especuladores: “el valor de algo es lo que el comprador está dispuesto a pagar por él”.
El momento culminante de la especulación se produjo en enero de 1637. Según parece, en el transcurso de dicho mes la locura hizo multiplicar por veinte los precios. En ese momento se desencadenó el clásico mecanismo de los “crash”. Algunos especuladores, más listos que la mayoría, intuyeron la imposibilidad de mantener la burbuja, empezaron a vender y el sentimiento de pánico se apoderó de la sociedad holandesa con la misma violencia con la que había vivido la euforia.
De repente los antiguos propietarios de caballos, carruajes o fábricas de cerveza se encontraban sin sus anteriores propiedades y con tulipanes que nadie quería comprar. No obstante, la situación más dramática se dio con los contratos de futuros que a su vencimiento los vendedores exigieron el cumplimiento a los compradores. Esto produjo una oleada de bancarrotas dejando a comerciantes prósperos prácticamente sin nada.
La economía holandesa que probablemente era la más próspera y estable del mundo antes de la fiebre quedó destrozada por la inflación y el desorden de la fase especulativa y por la posterior depresión que duró varios años.






Fuente: http://elojodepez.wordpress.com/2009/08/01/el-crack-de-los-tulipanes/  

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